Mis primeros días como Retroswitcher

Durante mucho tiempo Apple fue considerada una marca elitista y casi exclusiva para diseñadores, arquitectos o artistas. Tanto los ordenadores como los portátiles estaban en una franja de precio muy alta para la media de los consumidores que necesitaban un ordenador personal para uso doméstico.

Esto comenzó a cambiar a partir del lanzamiento de los Apple iMac y iBook, ordenadores de sobremesa y portátiles respectivamente , dirigidos al mercado consumidor y con una relación calidad/precio muy recomendable. Fue a partir de 2004 cuando comenzó el boom de Apple y las ventas se dispararon desde las 3,29 millones de unidades en todo el mundo en 2004 a los 9,72 millones en 2008. (Datos Statista) Apple dejó de ser una marca de nicho y se convirtió en aspiracional, Apple era cool.

Este gran aumento de usuarios Apple dio lugar al nacimiento de una figura conocida como Switcher, un usuario Windows o Linux que se pasaba a Mac. Yo fui un Switcher en 2004 y ahora soy un Retroswitcher, un usuario de Mac que “vuelve” a Windows, aunque por el momento en mi caso es temporal.

La lección más básica y útil que saque de aquella experiencia y que luego transmití, ayudando a dar el paso a muchos amigos y clientes fue similar a la de cambiar tu residencia de país. El concepto es muy sencillo, en tu vida cotidiana podrás seguir haciendo “casi” las mismas cosas pero de forma ligeramente diferente. Si te empeñas en empezar tu vida en otro país y conseguir los mismos productos que siempre utilizaste, mantener la forma de relacionarte con amigos o vecinos, seguir en definitiva con los mismo hábitos y costumbres, estás perdido.

Cuando haces un switch de plataforma pasa exactamente lo mismo. Podrás seguir trabajando en lo mismo, pero con otras herramientas, aplicaciones y workflows. No necesariamente cambian todas tus aplicaciones, pero tienes que ser consciente de que cambiará la forma de trabajar. Si esto no lo tienes claro y no te das un plazo, de al menos dos semanas, para asimilar y acostumbrarte a la nueva forma de trabajo, te garantizo un fracaso absoluto.

Con el tiempo todos vamos dando forma a nuestro paquete de aplicaciones habituales y muy de vez en cuando vamos incorporando alguna otra o cambiando una por otra nueva. Este paquete básico que incluye cliente de correo electrónico, navegador, paquete de ofimática, gestor de notas, tareas y contactos, gestor de proyectos, editor de imágenes y las aplicaciones clientes de redes sociales, son en general lo que utilizamos a diario. En este sentido hay un elemento muy diferente respecto al 2004, ahora muchas de estas aplicaciones son servicios web y las barreras para pasar de una plataforma a otra o para cambiar de proveedor son mucho más bajas que entonces.

En estos primeros días como retroswitcher estoy trabajando con una Microsoft Surface 4 equipada con un Intel Core i5 a 2,50Mhz, 8 GB de RAM y un disco SSD de 256MB. La Surface es un híbrido entre tablet y portátil y por el momento cumple perfectamente con las funciones de ambas modalidades. Creo que me está costando más utilizarla como tablet, en lugar del iPad, sobre todo por el tamaño y el peso (son 12,3 pulgadas frente a las 9,7 del iPad), pero gano en la comodidad de tener un solo dispositivo en lugar de dos.

Como complemento al Surface 4 y para conseguir una experiencia Microsoft completa, he cambiado mi smartphone Android habitual por un Microsoft Lumia 950 con Windows 10 Mobile. Aquí el cambio se hace más “sensible y delicado”. El smartphone, como llevo diciendo mucho tiempo, es un dispositivo extremadamente personal y cualquier cambio impacta muchísimo en tus hábitos cotidianos, sean personales o profesionales.

Las primeras sensaciones en estos primeros días con ambos dispositivos es de comodidad y entusiasmo.

Comodidad desde el punto de vista de la usabilidad del sistema operativo y las aplicaciones. La interfaz basada en el concepto Metro, ahora Modern UI, es intuitiva, sencilla, fácil de entender, y con grandes diferencias a otras plataformas, algo que ayuda mucho cuando quieres cambiar algo que llevas viendo unas 8 horas al día, durante 10 años.

Entusiasmo por dos razones. La primera es la velocidad de funcionamiento; en móvil y tablet, las aplicaciones “fluyen”. Los tiempos de respuesta de apertura, cierre, cambio de aplicación, acceso a datos y el uso habitual de aplicaciones y funciones del sistema operativo son magníficas. La segunda y muy en sintonía con la usabilidad de Modern UI fue la facilidad y rapidez con que empecé a funcionar de una forma normal y productiva. La barrera de entrada me ha resultado muy sencilla de superar y esto sin duda es una gran ventaja.

En el próximo post de la serie hablaré un poco más en profundidad de la funcionalidad propia del sistema operativo, las novedades del Anniversary Update y de las aplicaciones que utilizo en el día a día.

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