¿Deben las ciudades tener su propia criptomoneda?

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26 enero, 2018

Cristina Puebla de Merca2, me escribió para conocer mi opinión sobre la posibilidad de que Madrid lanzara su propia criptomoneda y en que podría beneficar esto a la propia ciudad y a sus ciudadanos. El artículo se ha publicado hoy con el título “Los ‘madroños’ como moneda de pago, ni están ni se esperan“.

La idea no es original pero si relativamente nueva. Hay varias ciudades importantes, como New York, Berkeley, Dubai, Seúl, Sigapur o Liubliana, ya que están realizando pruebas de concepto. Unas para lanzar su propia criptomoneda y otras para hacer una transición a una sociedad sin efectivo, como es el caso del proyecto emCash en Dubai. Otra iniciativa interesante es BTC City en la ciudad eslovena de Liubliana, donde uno de los mayores centros comerciales de europa, con más de 500 tiendas, se convertira en el primer espacio comercial “Cryto Friendly” de Europa, aceptando pagos solo en criptomonedas.

Más allá de las barreras legales, sociales y regulatorias que puedan existir actualmente, creo que esta posibilidad tiene mucho recorrido y mucho sentido, tanto para las ciudades como para sus habitantes.

Para las ciudades puede suponer una nueva línea de financiación sin depender de gobiernos estatales o grandes fondos de inversión, puediendo gestionar estos fondos con mayor libertad y realizar proyectos que quizás de otra forma no fueran viables. La ciudad podría emitir su propia criptomoneda, que estaría respaldada por algún activo de la ciudad, y como en el caso de Berkeley, la inversión estaría destinada a bonos municipales para construir viviendas asequibles, mejorar las infraestructuras de transporte público o destinarla a servicios sociales.

Para el ciudadano la criptomoneda serviría para pagar servicios públicos, como el transporte público, estacionamiento, pago de impuestos o como inversión. Si las inversiones realizadas con la recaudación por la venta de la criptomoneda genera prosperidad para la ciudad, el valor de esta criptomoneda aumentará, lo que se traduce en una mejor calidad de vida y unos servicios públicos más baratos.

En Barcelona ya existen proyectos similares y no tardaremos en verlos en muchas otras ciudades españolas. El uso de las criptomonedas, a pesar de la percepción negativa por una parte de la sociedad, tiene un futuro prometedor e inevitable. Solo es cuestión de tiempo.

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