El dilema del huevo y gallina en educación y política

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Voy a compartir una pequeña reflexión casi sin haberla pensando, lo que probablemente termine siendo una auténtica burrada.

Ayer estaba releyendo “¿Quién domina el mundo?” de Noam Chomsky, después de terminar de leer “Optimismo contra el desaliento” -pero esta es otra historia, y en la introducción Chomsky menciona a los “amos del universo” que simplificando son los países que componen el G7 y las instituciones que crearon para controlar la “nueva era imperial”, como El Fondo Monetario Internacional y las organizaciones que reglan el comercio.

De estos, afirma, que distan mucho de ser representativos de la problación de las potencias dominantes. Que la población de estos países tienen un impacto pequeño en las decisiones políticas. Según Chomsky hay destacados investigadores que han dado con pruebas convincentes de que “el impacto que ejercen las élites económicas y los prupos organizados que representan intereses empresariales en los gobiernos es sustancial, mientras que los ciudadanos comunes y los grupos de intereses de masa tienen poca o ninguna influencia independiente“.

Hasta aquí nada nuevo. De una forma u otra esto lo sabemos, lo intuimos o lo sospechamos, sin saber a ciencia cierta hasta que punto es así.

Por otra parte hoy me encuentro en la fantastica newsletter de norbertogallego.com un artículo titulado “Facebook, presa de un barullo existencial”. La crónica va sobre el “reto anual” de Mark Zuckerberg que este año se trata de “Arreglar los problemas de Facebook”. Estos problemas, como seguramente ya sabes, son principalmente las fake news y la manipulación de elecciones como las presidenciales de Estados Unidos del 2016. Pero lo que realmente me llamó la atención es la referencia a un estudio de Pew Research que dice que “el 45% de los estadounidenses adultos son lo suficientemente tontos como para no tener más fuente de información que Facebook“. En España estamos un poquitín mejor. Según un informe de Kantar, el 53% de los españoles no confía en los contenidos que ve en redes sociales.

Visto esto, lo primero que he pensado es: “En un país que, por el momento, domina y controla el mundo y que tiene la capacidad de destruirlo en unos poco minutos, afortunadamente esta gente no es la que toma las decisiones, o en último casos la persona a la que eligen como presidente no tiene la capacidad de tomar decisiones sin contar con esa élite económioca que todo lo controla“.

Pero claro, esto es una auténtica burrada, ya lo había advertido al principio. Así estamos, que en los últimos 30 años las políticas neoliberales han destrozado la educación, el mercado laboral y el estado de bienestar en general, llevándonos a una situación en la que la clase media está en vías de extinsión y la brecha entre ricos y pobres no para de crecer.

Entonces, ¿Cómo se soluciona esta situación? La población no tiene influencia en las decisiones, al menos los estadounidenses son muy tontos, según Pew Research, para informarse correctamente y tener una opinión propia y ser críticos. Esto sin duda viene dado por la caída estrepitosa de la calidad de la educación, en todo el mundo en general. Por otra parte, los pilíticos no están por la labor de hacer algo con el sistema educativo. Al menos en España estamos muy lejos de un pacto de estado que permita construir un marco educativo a largo plazo y no cambiarlo un par de veces cada diez años, con las consecuencias negativas que ya conocemos.

Volviendo al dilema del huevo y la gallina, ¿qué es primero? ¿Mejorar la educación o cambiar a los polítcos? Lo que está claro es que algo tiene que cambiar.

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